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"NO HAY HECHOS SOLO INTERPRETACIONES"


Un hecho es tan mudo como una piedra,

esta ahí por toda la eternidad.

Nietzsche. Mas Allá del Bien y del Mal

¿Estamos completamente sujetos a desconocer lo real de nuestro mundo? Surge esta cuestión con base en la afirmación de Nietzche “no hay hechos solo interpretaciones”. El planteamiento de esta tesis propone la inexistencia de hechos como tal y nos introduce en la dimensión de la interpretación como único elemento capaz de dar sentido a lo que denominamos realidad; por tanto, un análisis de las posibilidades de la tesis nos proveerá de herramientas para determinar su sentido y aplicabilidad al desarrollo del pensamiento filosófico de la modernidad.

El ser humano reconoce un sentido de realidad que ha sido construido a través del tiempo y la historia de su vida, cada específico detalle de su existencia es configurado para responder a necesidades que el entorno ha planteado o “creado” como parte de una realidad. Este conjunto de sentido es dado en la medida que el individuo comprende los hechos que acaecen a su alrededor y le comunican la realidad de su existencia. Es precisamente en este punto en donde surge el inconveniente entre los hechos y la interpretación de los mismos, pues si bien según Nietzshe el conocimiento es fabula y la verdad un ejercicio móvil de metáforas necesarias en su momento para la auto-afirmación del ser humano y, como tales, ilusiones de las que se olvida que lo son[1] la propuesta de Nietzsche pone en cuestión la posibilidad de conocer lo real provocando la concepción de un mundo muy distante al concebido por la filosofía positivista quien promovía hechos completamente veraces y objetivos desde los cuales la realidad debía ser configurada; hechos que hoy en algunos campos del conocimiento se consideran absolutamente validos sin posibilidad de error.

No pretendo la defensa del postulado del filósofo; no obstante, vale la pena considerar lo que para mi es un hecho; lo cual no necesariamente debe ser entendido como lo real en el sentido en que es realidad y completamente conocible.

Sin invalidar que todos los seres humanos al conocer un objeto lo que hacemos es representárnoslo, creo que existen hechos e interpretaciones de los mismos: Un hecho llega a ser. En este proceso la comprensión y la interpretación son mediadoras. Existe lo real que no podemos conocer y que solo alcanzamos a través de la comprensión al interpretarlo como realidad; sin embargo, esta realidad dentro de los procesos humamos de comprensión (procesos universales) llega a convertirse en la suma de subjetividades que hace posible un hecho; así aunque surja de la subjetividad es precisamente esta la que le da su carácter de hecho. Junto a esta idea puedo afirmar junto a Carlos B Gutiérrez en su cita a Alfred Schüts que en vez de afirmar que no hay hechos sino interpretaciones, podemos entonces decir más propiamente que los hechos son siempre interpretaciones. Esto no significa que en la vida diaria o en la ciencia seamos incapaces de captar lo que es mundo; si no mas bien que solo aprehendemos ciertos aspectos de el[2].

De esta forma un hecho no es hecho por ser realidad última incomprensible del fenómeno completamente ininteligible a la razón humana, sino por el contrario lo que esta misma razón en consenso de subjetividades lo cataloga como tal dándole el sentido que tendrá en adelante. En este caso vemos el ejemplo de las ciencias fácticas y las del espíritu; estas últimas a través de otros procesos determinan también realidades para el universal.

La interpretación se constituye entonces no en herramienta del ser humano para comprensión del sentido de su realidad sino en horizonte del pensar filosófico en el que razón e interpretación se fusionan, de forma permanente en su tarea de permitir al ser existente al ser-ahí la comprensión y sentido de su realidad.

Finalmente si pensamos que un hecho es tan mudo como una piedra, esta ahí por toda la eternidad, estamos descociendo que el solo hecho de llamarle piedra ya es un acto de la interpretación y del lenguaje quien configuro ese hecho a los ojos del universal.



[1] F. Nietzsche. Critica a la Razón Pura.

[2] Gutiérrez Carlos B. No hay hechos Solo Interpretaciones. Universidad de los Andes. Bogotá. Pág. 99

¿PARA QUÉ ESTUDIO FILOSOFÍA?

Nota: aunque soy teólogo mi interés por la filosofía no es desconocido. A continuación una reflexión al respecto. Me propongo desafiar mi razón a través de un proceso reflexivo en que mis pasiones, preguntas y respuestas sean exteriorizadas a través del presente texto, buscando contestar de forma clara y precisa la pregunta formulada. Comenzaré mencionando qué es filosofía, empresa compleja pero necesaria para entender mi razonamiento. Posteriormente, enunciaré la tesis de mí argumento que posibilita la respuesta a la pregunta planteada y, finalmente, concluiré con aquello que surge una vez hecho este ejercicio: una nueva pregunta. Entiendo por filosofía lo que según Aristóteles es la ciencia que conoce por conocer. La más elevada de todas las ciencias porque se esfuerza por conocer lo cognoscible por excelencia, es decir, los primeros principios o causas, por eso es metafísica o filosofía primera. Es la ciencia del ser en cuanto ser, la ciencia que puede llamarse, según el filósofo, la Verdad. Así, Aristóteles me permite responder que no estudio filosofía para saber leer, preguntar, reflexionar, mucho menos para satisfacer las necesidades de una sociedad que espera gente “pensante”. Estudio para mí, para mi placer, para mi gusto y angustia, para mi satisfacción y para conocer ese otro que soy yo, (las cosas primeras) ese que desconoce el mundo en el que ha sido puesto. Aquí no importa la pregunta, importa mi respuesta. Es un problema ontológico donde mi yo se encuentra frente a su otro yo, como lo diría Ricoeur “yo mismo como otro”. Esto se ilustra en ese extraño sentido que tienen todos los seres humanos de saber que las cosas que son, pudieron no haber sido así, sino, de otra forma. Advierto entonces, que al igual que la hora es al tiempo, es el hombre a la filosofía. Entonces, surge la metáfora, el hombre es filosofía. Ejemplo tenemos en Sócrates, quien pese a todas las reconvenciones de sus amigos decidió morir por la verdad, la filosofía, al no poder dejar de ser para actuar. De esta forma, se constituye para mí en un problema ontológico. No obstante, soy conciente que mi respuesta tal vez sea poco común, aun así, al expresarla reconozco en este ¿para qué? una pregunta decisiva a la hora de mi quehacer filosófico, y como consecuencia, se construye en mí ese otro que soy yo. Estudio filosofía entonces, por el placer de ser y conocer lo cognoscible entendiéndome en medio de un problema ontológico. Finalmente, si todo lo que he dicho es cierto, ¿qué ocurre para que se piense que la filosofía no es un autodescubrirse humano?