Sobre como la Religiosidad configura lo verdadero

ENTREGA 4 3. La relación entre la religiosidad y lo verdadero. Introduciremos este aspecto de nuestra argumentación a través de la revisión del mito. El mito: Formas diversas de plasmar las creencias, de materializar o de imaginar la religión y su práctica: la religiosidad. De ahí, que resulten universos vivos pero quizá por ello carentes de esa estructura ordenada en la que seguros solemos encontrarnos. Como lo diría Velazco(11)en los espacios religiosos el mito cumple la función de paradigma del comportamiento que muestra a los hombres que el camino que ellos toman en el tiempo legendario fue surcado por primera vez por los propios dioses. Así pues, el mito a través del tiempo se convierte en un elemento de verdad no comprobable pero útil para enfrentar las diversas situaciones sociales, políticas y religiosas de la sociedad en la que se desarrolla. Al respecto Mircea Eliade(12) presenta una comparación exitosa entre el ser supremo de los pueblos primitivos en el sentido histórico-religioso y el ser supremo de los pueblos “superiores” en donde se evidencia la clara identificación de este ser supremo primitivo con el ser supremo de los pueblos “superiores” llámese Jehova, Yahve, Ala, Shiva, etc. Cada uno rige en su comunidad, es origen de verdad, moral y desarrollo religioso; nada fuera de él puede ser conocido y presenta características antropomórficas excepto los pueblos con dioses de identificación con la naturaleza. Lo anterior demuestra como los pueblos desde sus orígenes han relacionado verdadero y religiosidad para la construcción de sus sociedad. En este punto surge una pregunta ¿es diferente el cristianismo, si bien toda experiencia religiosa, dogma, forma de espiritualidad que podemos percibir, concebir, imaginar o nombrar gracias a nuestra religiosidad no intenta comunicar la única verdad, sino dar cuenta de lo verdadero? Siendo honestos debemos responder que no. El cristianismo no es diferente a ninguna religión en este aspecto; aún así, conviene precisar que aunque esto no sea diferente si posee un elemento en el diálogo religiosidad verdadero que le es característico, sin intentar decir propio. La autodesignación de Jesús como la verdad y su identificación con el Lógos. Al respecto y teniendo en cuenta que ya hemos argumentado que Dios es la verdad observemos lo dicho por Jesús en el evangelio: […] Yo soy… la verdad,[…](13),esta afirmación genera mayor claridad a la hora de entender el elemento característico no propio del cristianismo que hemos mencionado con anterioridad, pues la autodesiganción de Jesús como la verdad desde aquí no es otra cosa que la manifestación del Lógos universal encarnado. Lógos que era antes que todo y será después que todo(14). Así, la novedad de la encarnación no es la irrupción del misterio hasta ahora jamás desvelado, ni sólo una revelación en donde se realizaron las revelaciones anteriores; es de una forma más radical, la manifestación de la verdad y la verdad manifestada, la revelación de lo que estaba escondido pero ya se presenta, la venida en la carne de aquel que ya se había dado a conocer a los seres humanos y que desde siempre estaba con el padre. Jesús entonces, sería la verdad porque es la verdad manifestada ya que es el Lógos eterno encarnado y quien permiten la revelación de lo que se ha de revelar. Es el único que tiene la capacidad de dar luz a los entes “…yo soy la luz del mundo…” para que éstos sean verdaderos. Todo fue hecho en él por él y para él(15). En principio siempre fue el Lógos y el Lógos ha permanecido durante toda la historia de la humanidad, por tanto, si hay un hecho de revelación en Jesús es la auto-revelación de la verdad(16). En él se revela lo que es verdadero. Finalmente comprendemos que la relación religiosidad-verdadero, es una relación estrecha. Tanto que la religiosidad logra hacer susceptible al sujeto religioso frente al contenido de lo que él considera verdadero. _______________________________________ 11. VELAZCO Francisco Diez. Lenguajes de la Religión, Mitos, Símbolos, e Imágenes de la Grecia Antigua, Ed. Trotta, Barcelona 1998, pág. 18 12. ELIADE Mircea, Joseph M. Kitagawa. Metodología de la Historia de las Religiones,Ed. Paidós, Buenos Aires 1967, págs.199 13. Reina Valera Revisada (1960). 1998. Sociedades Bíblicas Unidas: Miami Juan 1:1-2 14. Colosenses 1:15-17 15. Cfr. Dupouis, Jaques. Teología Cristiana del Pluralismo Religioso. Ed. SalTerae. España 2001.

1 comentarios:

Monja dijo...

interesantisimo!
:)